TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, comúnmente conocido como TDAH, es uno de los trastornos que más se diagnostica en la infancia y tanto los educadores como las familias debemos estar alerta para detectarlo.


Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad, que se mueven sin parar, sin un objetivo o propósito. A menudo, abandonan las tareas que han iniciado para comenzar otra, que en ese momento les apetece más y así, en bucle.


Este trastorno supone un problema en su educación, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, poseen escasa capacidad de concentración, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal e incluso a veces por encima de la media.


Sus estados de ánimo, son bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, pudiendo llegar a la frustración, lo que hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio.

 

Pero hay que tener cuidado, pues debemos distinguir entre hiperactividad, trastorno o déficit de atención, impulsividad y problemas de conducta. Y no siempre resulta fácil de distinguir, pues no todos los niños que se muestran inquietos tienen TDAH.


No siempre se diagnostica a tiempo, en algunos casos pueden presentar dificultades en el aprendizaje pudiendo llegar al fracaso escolar, además de problemas en las relaciones sociales, tanto entre iguales como con el adulto. Es por esto, que es muy importante, un diagnóstico para saber cómo trabajar y actuar en estos casos.

 

Es fundamental mantener una línea de comunicación con la familia de los alumnos con TDAH, para asegurar que se lleva a cabo un trabajo común y coherente, que resulte eficaz, asi como crear un ambiente estable y estructurado que facilite el aprendizaje.
 

Debemos ser conscientes que estas conductas no las pueden controlar y no son intencionadas, por lo que Papis y educadores...MUCHO ÁNIMO, PACIENCIA Y COMPRENSIÓN.