En primavera, una vez que ha pasado la tormenta, ha parado la lluvia y sale el sol, en el cielo aparece el arco iris. Ese arco iris nos indica que lo malo se ha ido, y que de nuevo podemos salir a disfrutar del campo, la ciudad…

 

Por esta razón, este elemento se ha convertido en símbolo de esperanza en estos días que estamos viviendo, donde el COVID-19 ha interrumpido nuestra vida normal y ha hecho que nos refugiemos en nuestras casas. Y los que no lo hacen es porque están trabajando duro para que esta tormenta amaine y pase lo más rápido posible.

 

A nadie le gusta pasar una tormenta solo, o por lo menos se pasa mejor si está en compañía de los suyos. Por eso desde nuestros colegios, os pedimos que sintáis más que nunca los lazos que nos unen, formando familia, en fraternidad, tal y como lo vivió María Ana. Nuestros profesores, personal de administración y servicios, directores, etc.., todos juntos seguimos trabajando para que la educación de nuestros alumnos no se vea afectada por esta interrupción de las clases presenciales.

 

Desde la dirección del centro, coordinados con el Equipo de Titularidad de la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas, unimos esfuerzos y aplicamos todas las herramientas que las nuevas tecnologías nos ofrecen para educar a nuestros alumnos y alumnas.

 

Os damos las gracias por vuestra colaboración, y el esfuerzo que estáis realizando.

 

¡Estando unidos, veremos el arco iris pronto!

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